jueves, 1 de diciembre de 2011

Paraiso subtropical

Dos son los elementos que, a mi juicio, configuran la identidad de Almuñécar y la caracterizan como destino turístico. El primero es su patrimonio cultural que, a diferencia de otros enclaves costeros, es de una enorme riqueza cualitativa y cuantitativa, además de abarcar un amplio espectro temporal. El segundo sería el clima, debido a la existencia de un microclima subtropical, aspecto sobre el cual vamos a detenernos en este y en posteriores artículos.

La diferencia climática es tan evidente que queda reflejada en la denominación que recibe la costa de Granada, conocida como Costa Tropical, siendo por tanto su marca turística y uno de sus elementos diferenciadores. Estas condiciones permiten, además de unos inviernos cálidos y una temperatura media anual que ronda los 25 grados centígrados, la producción de diversos frutos de origen tropical y de otras latitudes.


Frutas Tropicales

Tomaremos como referencia el caso de Almuñécar (y otros pueblos del Valle del Río Verde) un municipio que hasta bien entrado el siglo XX dependía de la pesca y la agricultura, y para el cual la introducción de los cultivos subtropicales supuso un punto de inflexión en su desarrollo económico y una transformación radical en la agricultura y el paisaje del lugar.


El olivo, el almendro y los cereales dieron paso, especialmente a partir de los años 50, al chirimoyo, al aguacate, al mango, y otros frutales de los que hablaremos más adelante. No obstante, en este artículo nos vamos a detener en la que puede considerarse la “tríada subtropical”, la formada por los tres cultivos que gozan de mayor superficie cultivada y que por tanto tienen mayor peso en cuanto a su producción y comercialización.

En primer lugar destacamos el aguacate (cuyo nombre procede del náhuatl “Ahuácatl”) originario de México y perteneciente a la misma familia que el laurel. Su producción en Almuñécar abarca casi todo el año, dependiendo de la variedad (Hass, Bacon, Fuerte, Ettinger) y la zona donde se cultive. Destacar de esta fruta su elevado valor alimentario así como su aporte proteico, sus propiedades antioxidantes y la riqueza en magnesio, calcio y potasio.

Chirimoya
La chirimoya  (del quechua “chiri” fría y “muya” semillas) es la fruta que se obtiene del chirimoyo, árbol procedente de la cordillera andina y perteneciente a la familia anonácea. Se cultiva desde septiembre hasta el mes de abril (aunque los mejores frutos son aquellos recogidos en los meses de otoño) y es una fruta consumida especialmente como postre debido a su dulzura. En cuanto a su valor nutritivo podemos destacar los azúcares, las vitaminas B1 y B2, el calcio y el fósforo.

Por último, el mango, fruta originaria de la India. De las tres es la que se introdujo de forma más tardía en Almuñécar, si bien va ganando terreno gracias a su mayor rentabilidad y resistencia. Se comercializa en diferentes variedades como Kent, o Tommy Atkins. Aporta grandes cantidades de vitamina A y C así como antioxidantes, por lo que tiene una función anticancerígena. Conocido como “el dios de las frutas” posee muchas formas de preparación y presentación, algo que aprovechan los restaurantes locales.

Otras frutas producidas en mayor o menor medida en Almuñécar son: guayaba, papaya, feijoa, filodendro, kaki, quinoto, litchi, macadamia, carambola, granada, níspero, tamarillo, etc.

Toda esta riqueza es única en Europa y se ha convertido en otro reclamo turístico para visitar Almuñécar. Queremos, por tanto, acercarla desde TCL ofreciendo a nuestros alumnos la posibilidad de conocer más sobre estas frutas, aprender diferentes recetas, degustarlas o visitar fincas productoras de subtropicales en un entorno privilegiado y de enorme valor paisajístico.

Texto elaborado por Manuel Galiana García (Colaborador de TCLanguages)

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